Vivo dentro de estas palabras: un poema de Ursula K. Le Guin

Fragmentos de la escritura de las mujeres

En los años 80, un lingüista chino descubrió un grupo de ancianas en Hunan que usaban la caligrafía antigua, escrita y leída exclusivamente por mujeres, que “usa un sistema gramatical y de sintaxis invertido, muy distinto al chino”. Se asemeja a los labrados de hueso de la dinastía Shang (siglo XVI a.C.) y a la escritura de la dinastía Chin (siglo III a.C.). Las mujeres locales creen que la escritura, que las madres enseñan a sus hijas en el hogar, fue inventada por una concubina de la dinastía Song para aliviar su soledad, pero el profesor Gong Zhibing piensa que la lengua, demasiado compleja para ser creación de una sola persona, es un vestigio de los sistemas de escritura perdidos cuando Qin Shi Huang, el Primer Emperador, unió China en el 221 a.C. Qin Shi Huang unió la escritura china al prohibir el uso de cualquier otra, salvo sus caracteres de los pequeños sellos oficiales. Los hombres aprendieron la nueva escritura oficial. Las mujeres, lejos de las escuelas, mantuvieron la antigua en privado.
La mayoría de los textos son poesía, autobiografía, cartas y canciones. Las muchachas se unían en sororidades bajo juramento, “usando la escritura para documentar sus lazos y corresponderse mutuamente después de que hubieran crecido y se hubieran casado. Pocos escritos sobrevivieron, porque las mujeres pedían que todos sus textos fueran quemados cuando ellas morían para que pudieran leer sus obras favoritas en el más allá.” El profesor Gong conoció dos mujeres en sus 80 que todavía podían leer y escribir la lengua. Las únicas sobrevivientes de una sororidad de siete habían quemado sus copias de las escrituras de una tercera hermana cuando ella había muerto.
Leí la información de más arriba en un recorte de The China Daily de Beijing y escribí las traducciones imaginarias que siguen en 1992. Desde entonces he visto un anuncio editorial de traducciones reales de esta escritura de mujeres.

Hija: estos son los caracteres
prohibidos por el Emperador.
Estas son las palabras de hueso,
las hendiduras del lado de adentro de las conchas.
Esta es la otra gramática.

Hermana: documento nuestra unión
y te correspondo
dedo a dedo, ojo a ojo.

Desenvolvé la vieja seda muy lentamente.

Hija: escribí con leche,
como yo hice. Acercala al fuego
para que las palabras aparezcan.

Hermana: mis mangas están todavía secas,
pero vi una luna oscura este otoño
muy lejos, río abajo.

Mi Señor estaba enojado pero le dije
que era mi lista de ropa para lavar.
Se rió, entonces, “¡Garabatos de gallina!”
y reí.

Hija: aprendé la lengua del revés,
invertida en el ojo de la tortuga.
Usá los huesos para hacer sopa.

Un ejército de hombres
de pesada cerámica roja
bajo la colina junto al río
donde lavamos la ropa.

Hermana: sus muslos son de jade
y su palo un bambú fuerte,
pero no hay nadie con quién hablar acá.

No quemes todas tus canciones, madre,
por mucho que las ames.
¿Cómo cantaré humo?
Dejame la que habla del otoño.

Hermana: esta forma es mía.
Vivo dentro de estas palabras,
como una tortuga en su caparazón,
como la médula en el hueso.

Hermanas: esta es una montaña más fría
que la del tigre, y los huesos
sólo dicen que nieva.

Hermanas: guarden mis recamados,
manden mi vida tras de mí.
Mi autobiografía era la parte de adentro del caparazón de la tortuga,
las pequeñas hendiduras en los huesos,
un hilo de seda, una gota de leche.
Una vida demasiado vasta
para la pequeña escritura del Emperador.

Quiebro cada palabra de tu carta
y chupo su dulzura.
¡Cómo cantará en el fuego!

Hermanas: ¡quémenme, quémenme,
dejen que la nieve caiga en el río!

Madre: entré en el colegio como un hombre
pero expusieron mi cuerpo
y escribieron sus pequeñas palabras en él
hasta que se redujo a una sombra.
Me puse la caparazón de la tortuga
y me arrastré al fuego.
En el oráculo agrietado
podés leer que el Imperio
caerá.

Nuestros caracteres
han estado prohidos desde siempre.
¿Desplegarán las últimas hijas
la seda guardada en secreto
a través de todas las dinastías,
o convertirán nuestras palabras en fuego?

Hermana: estoy sola. Escribime.

Publicado originalmente en Going out with Peacocks (1994)


La imagen que acompaña el poema es una fotografía de las marcas adivinatorias en un hueso, de la dinastía Shang (c. 1600 to 1050 BC), publicada por la British Library. 

 

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