Epístola a Edipod


pop is experienced not as something which could have impacts upon public space, but as a retreat into private Oedlpod consumer bliss, a walling up against the social.

Mark Fisher, “Reflexive impotence

1.

Pude tenerla en mis manos
sentirla en toda su suavidad
dejarme vencer.

Pude decirle cosas para que creyera
que el tiempo era cosa nuestra,
que todo el tiempo estaría esperándola para comerla.

2.

En medio del estacionamiento, tembloroso de electricidades
la boca abierta, Edipod
tiene el coso apretado en el puño—
cobre y grasa.

3.

En el viaje
la sacudida del viento de neutrinos te revolvía el pelo
y éramos esa perfección dorada que arde entre las piernas
cuando sube y baja el interruptor.

4.

No era sencillo hablarte, Yo-Edipod
sin cruzar palabras, mientras era el día

mientras decíamos “cinco minutos y vuelvo” o no
porque era todo lo que teníamos,
este puestito
de sellos, de firmas en el aire, de llenar cajas blancas de siluetas y sombras,
de las hojas escupidas lejos— oí, Yo-Edipod,
cómo caen de miel las fojas sobre el escritorio lejos, en la Sala de Impresión,
toda rótulos y pulsaciones
luces que titilan
al borde de la cama perversa, del cubo de luz que te pone entendido
aferrado al rulo de un cordel que suena y para
estable sólo entre el minuto
cuando llega la voz
y el minuto en que la voz se va y dispersa el mandato:

parate
cruzá la puerta de los colgados
oí la voz narcótica y dame una de esas que se quiebran con la uña
que pongo bajo la lengua,
bajo el idioma. 

Porque en la repetición, sabías, estaba la sombra de un beso, Edipod,
con los dedos mordidos,
con esas madrugadas de reflejos, de trabajo/no-trabajo que es el tiempo
que decimos el tiempo
a esa pasta atravesada
de vociferantes, de perros puestos en fila,
de hombres doblados como sillas
en la arena
así, viendo que se va
y qué viene.

5.

Si no lo esperás
si lo esperás y sabés y querés que venga y te llene de eso como yo,
como esta ansia de ver ver
y de tener sujeto algo que se equipare a esa intensidad
que palpite igual
que se sienta como la realidad.


La imagen que acompaña estos poemas es detalle de Oedipus and the Sphinx (after Ingres) de Francis Bacon.

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